domingo, 4 de noviembre de 2007

El hombre del salto

Sebastià Zanoguera ©

Creo que el otro día tuve mi primera revelación post cínica. Había ido con mi amiga La Loca a un concierto del Señor Chinarro. No quedaban entradas, pero el hombre está un poco enamorado de mi amiga, y le dijo: "Esta noche te trataré como si fuéramos novios". Así que nos vino a buscar a la cola, ante la mirada atónita de los fans, y nos entró al Heliogábal sin que tuviéramos que pagar entrada, y nos invitó a unas cervezas, y cuando el concierto acabó, nos sentamos con él y su bajista a ver cómo firmaban autógrafos y posaban para las fotos hechas a móvil alzado.

Ya metidas en el papel de groupies, acompañamos al Sr. Chinarro y su bajista a un piso en la calle Escorial. Y empezó el drama. Porque una cosa es hacer de groupie y otra muy distinta hacer de hippy. Ya habían desenvainado sus guitarras y se disponían a recordar viejas canciones, cuando entendí que era demasiado tarde. No podría salir de allí.

Era evidente que no podía dejar sola a mi amiga La Loca con esos dos cantautores, no fuera que la convirtieran en musa haciendo que su nombre rimara con bicoca, o retoca, o moca o peor: en plan rima asonante como pelota, asoma, o demora. Porque los cantautores son así, si necesitan meter una palabra en un estribillo y no les cabe, la meten igual. Y si no queda del todo bien, añaden un lalalá, un nananá, o un mmmm mmmm mmm y listos.

En fin, que no podía dejar a mi amiga sola; todavía menos cuando comprobé que se disponía a hacer los coros. Así que me acomodé en el sofá, puse mucha atención, y me quedé dormida.

Luego pensaría en la cola de fans desesperados por ver al Sr. Chinarro, también en aquéllos que le pidieron firmas y fotos. Pensaría que ellos hubieran dado cualquier cosa por estar sentados allí donde me encontraba yo, y yo, mientras tanto, me dejaba arrastrar por el sueño de Morfeo (que no por 'El Sueño de Morfeo', lo cual hubiera sido el colmo del insulto, sobre todo ahora que Alonso ha perdido el mundial).

Pero a lo que íbamos. Cerré los ojos, y mientras sonaban las notas perdidas de una canción triste, recordé una pregunta que aparece en El hombre del salto, de Don DeLillo.

El libro tiene imágenes muy buenas, como el uso de la expresión "Oh my god!" que todos oímos aquel 11-S cuando el segundo avión se estrellaba con la torre gemela. La mujer grita: "Oh my god", y quienes estrellan el avión también dicen hacerlo por su propio dios: "Alá es grande". O sea, que todavía hay gente a quien le viene Dios a la cabeza en los momentos críticos o extremos.

La pregunta que recordé del libro mientras el Señor Chinarro inventaba una nueva canción era ésta:

"¿Y la gente que Dios salvó? ¿Son mejores que quienes murieron?".

Dejando al margen que la traducción es pésima (por qué no poner "¿Y las personas a las que Dios salvó? ¿Son mejores que las que murieron?"), la cuestión no radica tanto en la existencia de ese dios como en la creencia de su bondad. Mejor dicho, de su ecuanimidad.

Lo cual no tiene ningún sentido, me dije entre sueños.

Porque, vamos a ver. Fijémonos en nuestro entorno: ¿Quién está en el poder? ¿Quiénes lo ejercen? Los capullos integrales. Mediocres. Personas casi siempre incapaces que imponen sus propios intereses a la justicia. No porque quieran joder al personal, sino simplemente porque ni siquiera se han apercibido de su existencia. Jefes, políticos, reyes o papas, observan la sociedad como masa. Son incapaces de concebir la idea de individuo ni mucho menos de comprender y rentabilizar sus aptitudes.

Si, en nuestra propia oficina, quien nos manda no tiene ni puta idea de cómo somos ni hasta dónde podemos llegar... ¿cómo va a hacerlo Dios, con tanta gente a su cargo? Le reclaman tanto y en tantos idiomas, que ya ni se mira los faxes, los correos electrónicos o los mensajes en el contestador; perdería demasiado tiempo.

Seguramente el pobre inició esta empresa con ilusión, pero luego creció demasiado, se le fue de las manos. Y él no deja de ser, como la mayoría de los jefes, un mediocre. De vez en cuando tiene que hacer recorte de personal, y actúa como actuaría cualquiera: primero despide a los que hagan menos ruido, no sea que le denuncien. Luego, a los veteranos mediante prejubilación. Con los demás casi nunca acierta, porque no se ha fijado en ellos. Porque fijarse en cada uno le daría demasiado trabajo. Y tiene que actuar rápido para que no quiebre el negocio.

Tras estas elucubraciones, ya en casa, a salvo de las autocomposiciones guitarreras, recordé otra cosa que casi nadie recuerda porque vivimos en Un mundo feliz y en 1984. Hoy todos culpan al PP de haber mentido el 11-M y días posteriores. También culpan a una serie de medios de comunicación.

Pero lo que yo recuerdo es que el 11-M todas las radios y televisiones decían lo mismo que el gobierno. Y que el 12-M todos los diarios (no sólo los de la derecha) publicaron que el atentado lo había perpretado ETA.

Los que están en el poder mienten. Y, en principio, la función de los medios de comunicación es cuestionar lo que dicen los que están en el poder. Su trabajo no consiste en hacer de portavoces, sino de investigadores.

En caso contrario, acabarán clamando la palabra del más fuerte, del que está más arriba. O sea, de Dios. Lo cual los convertirá en los trepas de la oficina. O peor: en integristas.

10 comentarios:

errante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
errante dijo...
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El maligno dijo...

Yo soy el Maligno, amo al Sr Chinarro por encima de la mayoría de cosas. Si creo en Dios, está borracho, en ese sofá con una guitarra y canta con diferentes acentos según la ocasión...

Pudo ser un Dios del montón, pero todo el montón era mío.

Luigi dijo...

Que quiere que le diga. Yo creo que hay diferencias.

Sin ir más lejos, los pobrecillos tripulantes del vuelo del Chad. Ahí pasándolas canutas, y Moratinos se va de puente a escuchar un concierto de flamenco.

Por no tener, no hay siquiera embajada en Chad. Sólo un triste consulado. Sin embargo, leía en el periódico que hay 65 misioneros españoles tratando de aliviar la triste miseria de los pobres lugareños.

Cabría esperar, cuanto menos, que estos misioneros compartirían su plato de sopa y su humilde jergón, mientras esperamos a que Moratinos acabe su puente privado a ver si, entre sarao y sarao, aprende a articular alguna frase con sentido.

Por cierto, gracias Sarkozy!

Óscar Varona dijo...

Creo que hubiese sido mejor hacer de groupie

al dijo...

Dios es un tipo que puso una pyme con dos empleados. Como éstos eran unos vagos, acabó contratando a dos más: uno, que era el que curraba, y otro, que se cargó al currante. Dios volvió a ampliar la plantilla y ahora la empresa es un multinacional que se comporta como un monopolio. Un poco como Google, que es Dios.

Aprovecho el comentario para pedirte un autógrafo.

humo dijo...

Por lo que yo recuerdo, a media mañana del 11M la SER ya hablaba de la famosa furgoneta, y no es que yo sea una fanática de PRISA, sino que creo que el directo es más veraz.

(Y Dios -ya lo han dicho otros antes- está hecho a nuestra imagen y semejanza, de modo que no me extraña que ahora sea para los occidentales el jerifalte de una multinacional).

Monseñor Senovilla dijo...

Mejor paso en otro momento.

Ficticio dijo...

Por que fijarse en cada uno le daría demasiado trabajo. ¿Quien se fija en quien o quien tiene capacidad para fijarse?

Nombras dos de mis libros de cabecera y así como si nada, tan claro como una cortina de agua. Me has dado la idea de escribir algo sobre ellos dos.

Ahora me tengo que ir, besos.

Mel Alcoholica dijo...

Él interpretó aquella noche de difuntos a su manera. Su versión: Anacronismo. En http://myspace.com/srchinarrosomostodos

La amiga que vio moho en el pan Bimbo fui yo. Antes de quedarme frita, claro.