miércoles, 7 de noviembre de 2007

A carne viva

Cuando me he levantado esta mañana, algo de mí se ha quedado en el colchón.

No me he dado cuenta en seguida. He ido a la ducha y he notado que tenía más frío que de costumbre. Mucho más.

Luego, incluso el agua me dolía.

Entonces lo he entendido. Estoy cambiando de piel.

Dicen que no pasa nada, que se regenera; que la nueva es más tersa, elástica y fina. Inodora, más limpia. Como las compresas.

Pero yo no tengo alas.

Ni reglas.

Simplemente estoy cambiando de piel.

Mientras tanto, vivo a carne viva.

6 comentarios:

al dijo...

Te estás reencarnando.

Para, creo que voy a vomitar dijo...

Pues cuidado con el alcohol, que te quemará...

errante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Francisco M. Ortega Palomares dijo...

Las capas de la piel son como las de las cebollas, cuando las pelas te hacen llorar.

Luigi dijo...

La entiendo perfectamente. Cada verano lo hago repetidas veces.

Playa, me quemo, me pelo todo y vuelta a empezar.

Así hasta el otoño.

martin dijo...

se me amontona el trabajo, amiga Mel... aver si esta tarde te puedo leer enterita...

Abrazo