viernes, 2 de marzo de 2007

Cosas que hice desconectada


Lunes. Presencio una lucha en el barro, pero de hombres. Escaso nivel sexual.
Aunque, en un momento dado, Miquel Barceló (pintor y matador de cerdos) pone a
Josef Nadj a cuatro patas, y lo entierra bajo un montón de vasijas de cerámica.
Luego lo pinta de blanco y hace un cuadro de puta madre. Intento llevármelo a
casa, pero no me cabe en el bolso. El segurata me regaña.

Martes. Leo un libro sobre un matador de cerdos que
acaba comiéndose a su novia, a la que han asesinado unos malos muy malos. Antes
de comérsela, la destripa como si fuera un lechón, y luego la aliña con ajo y
perejil. Creo que, si llegas al final de la novela, el tipo se chupa los dedos.

Miércoles. Un cerdo me suelta una guarrada por la calle y me dan ganas de
matarlo.

Jueves. Me doy cuenta de que la conexión a internet no pirula. Me cago en los putos cerdos de Ono.

Viernes, pero no santo. Puedo comer lo que quiera y además no soy judía. Y si como judías, como si nada.

Sábado. Mientras pongo una lavadora, tengo una revelación: "No le des tantas vueltas; la ropa sale limpia aunque pongas el programa rápido y encima ahorras agua y energía".

Domingo. Siempre he sido incapaz de recordar qué pasa los domingos.

Lunes otra vez. Siempre es lunes otra vez y todavía no sé si eso es bueno o no tanto.

Martes. El mal rollo le da demasiadas vueltas al canuto que lo soporta. Adiós a la filosofía de la lavadora. Por la noche me pongo a llorar al lado del Saint Germain, un bar que hay en Torrent de l'Olla. Un moro que habla catalán se pone a llorar conmigo; dice que es un "puto moro de mierda", pero que también tiene emociones. No sé por qué me llama Marta. A mí me entra la risa y creo que se cabrea un poco. Me meto en el bar y me mato a beber. Es más que un juego de palabras.

Miércoles. Un argentino me llama a casa, tiene un gallo y sabe de lo que yo no sé. Veo la luz.
Jueves. Como con un tipo importante. Su filosofía: tú eres el tren. Es decir: no te pierdas. Llega la noche, que es ahora, y descubro que el blog tiene las horas desajustadas. Da igual. Lo importante no es importante por el momento en el que pasa.

5 comentarios:

senilDion dijo...

¿Te acuerdas del increíble Hulk, La Masa, ese guisante vigoréxico? También serviría el ejemplo del hombre lobo. En un caso y otro, una vez que recuperaban el aspecto humano no recordaban nada de lo que había ocurrido. Y yo me pregunto, ¿qué pensarían ellos con respecto a sus domingos?

churra dijo...

Impresionante .
(por cierto, lo de los domingos nos pasa a muchas )

Mel Alcoholica dijo...

Tengo preamnesia: mañana vuelve a ser domingo.

gus aneu dijo...

mola barceló,
mis sobrina lllama a los cerdos paquitos porque es como se llama el de sus abuelos, eso es predestinación, nacer para llamarte paquito
no dejes de visitar el vórtice

blogservador dijo...

A mí una mujer me llama continuamente lechón. Eso quiere decir que se me quiere comer???