lunes, 3 de diciembre de 2007

La trampa de la trampilla



En el techo de mi cuarto de baño, hay una trampilla; algo especialmente inquietante la noche que has visto Rec, de Jaume Balagueró.

La trampilla está ahí desde que me instalé en el piso, hace seis años. Hace unos cuatro, me fijé en que no está bien encajada, y empecé a sospechar que alguien la utilizaba para algo. Por ejemplo, para guardar las cámaras que (lo sé) siguen cada uno de mis movimientos. En una ocasión, descubrí que la trampilla daba a uno de los accesos al infierno; me lo enseñó el propio Satán. Pero desde que me robó los zapatos marca Mascaró, no he vuelto a saber nada de ese diablo.

Y a mí él no me da miedo, pero sí me lo dan los niños muertos. Cuando alguien exclama: "Ni qué niños muertos", siempre me pongo a temblar durante tanto tiempo que la gente cree que tengo Parkinson o un ataque de epilepsia o un frío de la ostia. Los niños vivos, evidentemente, me asustan mil veces más. Sobre todo si de repente alguien me dijera que llevo uno dentro.

Por eso, cuando fui a ver El orfanato, lo pasé fatal, porque luego no había manera de que pudiera mirar una funda de almohada. Iba a la lavandería ésa con aires norteamericanos para ver si alguien había encontrado la piel que perdí entre las sábanas y, en cambio, veía fundas de almohada por todas partes, con esa babilla que queda en ellas por las mañanas, y ese sudor de las cabezas ajenas.

En fin, que en casa tuve que quitar las fundas de todas las almohadas, porque creí que en su interior estaba Tomás, y Tomás es uno de esos niños muertos que tanto miedo dan. Bueno, o tanta gracia hacen. Porque la verdad es que cuando algo te da miedo, normalmente te pones a reír. Será que el miedo es muy tonto.

Mientras veía Rec, me partía el culo. Joder, es la película que hubiera querido hacer yo si hubiera querido hacer una película. Salen buzones, baldosas, llaves, bomberos, y escaleras. Y esos elementos molan un montón, porque son súper metafóricos. También sale una Barcelona en decadencia que devora una Barcelona también muy cutre, y claro, primero se atraganta y luego tiene una indigestión de cojones, y lo deja todo lleno de mierda. Lo digo en serio, ese film es muy profundo. Muy visceral.

Bueno, fui a ver Rec, me reí mucho, fui a tomar unas cervezas, y reflexioné largo rato sobre uno de los temas principales de la historia: si te llamas Ángela y eres la protagonista de una película española en la que la propia cámara tiene un papel fundamental, la has cagado. (basta ver Rec y Tesis para corroborar que esta teoría se sostiene en un 100% de los casos).

Volví a casa un poco borracha y entonces, lo vi: la trampilla del techo del cuarto de baño seguía desencajada, pero de un modo distinto. Alguien la había desplazado levemente, y el agujero que da al más allá era más grande que de costumbre.

Cuando vives sola, aprendes a combatir la soledad de muchas maneras: miras la tele, escuchas música, escribes blogs, patinas sobre el parqué que acabas de encerar, metes la cabeza en el horno antes de recordar que es eléctrico, espías al señor Fregono, lees, haces un toro con recortes de periódico y lo cuelgas en la pared, llamas a algún servicio técnico para insultarle.

Cuando vives sola, aprendes a combatir la soledad, pero, ¿cómo coño se combate el miedo? Pues no lo sé. Y menos cuando descubres que alguien ha utilizado la trampilla de tu cuarto de baño mientras tú estabas en el cine viendo Rec.

Los personajes de las películas son muy raros porque, en lugar de huir de las cosas que dan miedo, van hacia ellas. Es decir: están en una habitación con recortes de periódico como mi toro, y en los recortes se habla de uno de esos niños muertos, ven una trampilla, y piensan: "Eh, vamos a meternos a ver qué hay". Y tú piensas: "Joder, después de todo lo que has visto en una hora y media de peli, ya te puedes imaginar lo que habrá".

Y tú tenías razón, y los personajes se meten en la trampilla, y ven lo que ven, y todo el mundo chilla, y luego todo el mundo se pone a reír, menos los personajes de la película, porque a ellos nos les hace puta gracia lo que les está pasando, y todavía menos que la gente los esté viendo y se partan el culo a su costa. Tiene que ser muy humillante que te estén jodiendo la vida de esa manera y que, al otro lado de la pantalla, un montón de freakies estén sacando Coca-Cola por la nariz.

Pues eso. Al ver la trampilla levemente desplazada, cuando llegué a casa, pensé: estos guionistas creen que soy imbécil, y que voy a trepar por el lavabo para ver qué hay ahí arriba. E imagino que este gesto hubiera aumentado la audiencia del show de mi vida. Pero si alguien piensa que voy a permitir que todo el mundo se ría mientras un zombie me come la cabeza está muy equivocado.

Así que me fui a dormir. O a intentarlo. Juro que me he pasado la noche oyendo cómo algo, o alguien, arañaba el techo de mi casa.

12 comentarios:

Blasfuemia dijo...

Tendrías que cobrar entrada por entrar en tu casa.

Y casi que también por entrar a tu blog ;)

Ficticio dijo...

Miedo en el cuerpo. Se supone que los de la peli es, que por cierto, la piva es la de lo 40 principotes en canalplus, es gente guay, que hace su trabajo magníficamente por que están en la cresta de la ola, ok, entonces rayan el nivel de lo irracional, ok. Entonces parece que tan bien se presionaban entre ellos que allí actuaba todo el mundo, bien, y se pasó miedo de verdad... joder como curra la gente en le mundo moderno.

Entonces, la peli les ha salido bien pero me pregunto, por que extraña razón vas a ir a un sitio para pasar miedo, ok si es la primera vez que vas al parke de atracciones pues por curiosidad entras al pasage del terror, pero ir a ver una peli de miedo, aunque esto, lo dice alguien que fue a ver al cien "La braja de Blair" y le gustó, pero como que no le hallo explicación, ja ja ja.

Ok, hay gente que quiere sentir cosas nuevas... entonces sa pasan a sentir miedo, miedo que es de risa, o miedo que rápidamente se transforma en risa, cosa muy extraña y sorprendente, pero ok.

Entonces el miedo es el miedo y no se quiere sentir pero vas a sentirlo.

Recuerdo que cuando construyeron la casa... a traves del baño podiamosacceder a la cimbra de la cubierta y pensamos es hacer una tranpilla en el futuro para guardar cosas obscuras... no he vuelto a pensar mucho en ello hasta el otro dia que me quedé sin intranet y descubrí que ne le cuarto de mi hermano se cogia wifi, por lo tanto en un punto superior a él... también... todo este rollo por que llevo mucho sin intranet. seguiré con ello.

vaderetrocordero dijo...

Si son niños chinos ni te cuento. Mi antigua compañera de piso lo pasaba fatal con las pelis japo de terror, con tanto niño fantasma. "No entiendo como la gente es capaz de adoptarles con el miedo que dan", me decía mientras a mi se me salía la cerveza por la nariz al oírla.

Luigi dijo...

Como buena Mallorquina, entiendo que eche de menos sus Mascaró (aunque sean menorquines), especialmente esos de tacón de aguja, que como arma defensiva, u ofensiva, resultan muy prácticos.

Le recomiendo que adquiera otros y que los guarde debajo de la almohada, así si le sale algún monstruo de la trampilla, le atice con ellos sin piedad.

al dijo...

Diálogo para una película de terror:

–Entremos en la trampilla.
–No, que es una trampa.
–Qué pesadilla…
–No, que soy una pesada.

errante dijo...

Me gusta el toro, y jamás he ido e iré a ver una película de miedo porque el miedo no está en una sala de cine.

oranyina dijo...

Me recuerda a una casa que fui a ver alla donde la derecha es la reina y los militares sus subditos que se tiran de los acueductos... la orgullosa dueña del inmuebla nos la intento encasquetar contandonos que si te metias en el armario de la entrada salias p el techo del baño y que habia miles de pasadizos mas de la epoca franquista (que no franca) que nadie sabia a donde llevaban...
Por un lado me parece un argumento terrible que da miedo, inseguridad ciudadana y particular y mucho que pensar sobre muchas cosas... (y pensar, no es bueno); pero por otro lado casi me caigo de bruces en su tela de araña, solo por comprobar a donde lleva cada uno, crear un mapa, montar una sociedad secreta y ponerles canapes encima del techo d mi baño...
Al final no nos quedamos con el piso y nos mudamos a un horrible museo prefranquista con probelmas de caldera y de inteligencia...

confin dijo...

Debe ser el bisonte el que usa la trampilla.

Un día de estos te despertarás y el muy cabrón te estará esperando en otra pared.

Podrías convertir los techos de tu casa en una Altamira de la papiroflexia rupestre.

Para, creo que voy a vomitar dijo...

Pero entonces Rec te gustó o no?

Y me da a mí que prefieres que en vez de que te arañen la pared de casa te arañen la espalda, no?

humo dijo...

He estado a puntito de dejar de leer, pero luego he pensado que mejor continuaba, a ver si... Y sí.

eSadElBlOg dijo...

cuando vives sola y te da miedo lo mejor es hacer lo mismo que cuando eras peque y vivias con tus padres, acurrucarte bajo las mantas y no moverte. Y es que yo no tengo trampillas, pero de siempre he sabido que me vigilaban por los desagües del lavabo y de la bañera y que por ahí cualquier día sale cualquier cosa.

Cosas mias y otros cuentos dijo...

Yo también oigo ruidos en el baño. Todas las noches. Y he decidido que es el armario y que es normal, que los armarios hacen ruido. Eso sí, solo de noche. Porque es de noche.