viernes, 7 de diciembre de 2007

Leer a partir del tercer párrafo

El problema es cuando eres tú quien tiene algo que decir. Porque una cosa es que los coches tengan algo que decirte, o los detergentes; los pobres tienen tan poca personalidad que están obligados a marcar la diferencia y prometen vértigo o higiene. Lo cual es una chorrada, porque ni pueden correrse tanto como dicen, ni pueden ser tan limpios en un mundo hundido en la mierda. Así que, más o menos, te vas haciendo a la idea: el polvo, ya sea en la cama o en la lavadora, nunca será tan satisfactorio como indican los mensajes.

Ellos hablan y hablan, y te interrumpen, por ejemplo, cuando estás viendo una buena película. En cambio, ni se te ocurra tocarles las pelotas, especialmente si son de fútbol. Automóviles y detergentes siempre se jactan de sudar la camiseta. Y de lavarla después, sin dejar rastro.

El problema, insisto, es cuando quien tiene algo que decir eres tú. Ayer, este problema de comunicación llegó a casa, con todas sus consecuencias.

Estaba tranquilamente bajándome un disco de Elvis Perkins de la forma más ilegal posible, cuando sonó el teléfono. Era un viejo. Y primero pensé que se trataba del hombre que se había vestido con mi piel, cansado ya de que lo confundieran con una pelandrusca. Pero lo que él dijo fue: "Hola, buenas tardes, con el señor Mora, por favor".

Una vez me enamoré de un tío que se apellidaba Mora. Era un compañero de instituto, guapísimo, con el pelo rizado y que siempre llevaba unos pantalones de pitillo tan ajustados que le provocaron un problema en los testículos y le tuvieron que operar. Eso sí que es una intervención por huevos. La cuestión es que, muchos años después, los tejanos de pitillo volvieron a ponerse de moda, hasta hace unos meses, de hecho. Pero el nuevo diseño era más holgado por la parte del paquete, supongo que para que no hubiera overbooking en los quirófanos.

Bueno, la cuestión es que el tal Mora que tanto me molaba en el instituto se llamaba Javier. Y en una ocasión fui capaz incluso de viajar hasta Bruselas por él, porque tenía entendido que en la Grande Place hay una escultura de una mujer recostada y dorada a la que le puedes pedir un deseo. Restriegas la palma de tu mano por su pecho, le sacas brillo, y pides lo que quieras. Y yo, claro, le pedí lo que deseaba entonces: Javi Mora. Con tan mala pata que, cuando estaba a medio desear en lo más profundo de mis adentros, me sacaron una foto. Y de la impresión, me quedé en el "Javi". Y después de eso, me enrollé con unos setecientos Javis, Javieres, Xavis, Xavieres, Xabieres, (con Javivi no, que conste), hasta que uno que se llamaba Juan me cantó eso de "Yo no me llamo Javier", de los Toreros Muertos, y me dejó plantada con la lengua fuera.

La hijaputa de la estatua dorada no captó el Mora de mi deseo, y nunca jamás me lié con él.

Ayer, como digo, un viejo al teléfono me preguntó por el señor Mora, y le dije que lo sentía mucho, pero que se equivocaba. Él insistió: "¿No vive aquí el señor Javier Mora?".

Entonces casi me dio algo, porque empecé a pensar que había dado un salto en el tiempo. Un salto hacia el tiempo que nunca fue. Y, en ese lugar atemporal, la mujer dorada de la Grande Place me había entendido, y al volver de Bélgica (yo tenía 17 años) había conseguido mi deseo, ese imposible al alcance de la mano.

Cuando cumples un deseo, deja de ser imposible, así que también deja de ser un deseo. Qué putada.

Colgué al viejo, y busqué al señor Mora por toda la casa, por si acaso: en mi habitación, y en la trampilla del cuarto de baño, en la cocina y delante de la televisión. Pero nada.

Al rato, sonó el teléfono de nuevo. Y era una vieja. Al principio creí que era la mujer del hombre que robó mi piel, para comentarme lo tersa y suave que es, y para preguntarme qué crema hidratante utilizo. Luego pensé que era la mujer del viejo que había llamado antes, para decirme que siempre han sabido que soy la mujer perfecta para su nieto, el señor Mora, y que me quieren mucho, y que me invitan estas Navidades a su casa.

Pero no, la vieja preguntó por Marta.

Y yo no me llamo Marta.

Entonces volví a pensar que mi casa se había convertido en el lugar donde lo que podría haber sido nunca fue; el lugar donde, si me hubiera enrollado con Javi Mora, hubiera acabado viviendo él, pero sin mí, sino con esa malaputa llamada Marta.

Todo eso pasó ayer.

Luego volví al ordenador, y me hablaba en inglés. Algo que no entendí, porque no domino el idioma. Por si fuera poco, el ordenador indicaba una hora menos de la hora que es en realidad. O, en cualquier caso, de la hora que yo creo que es.

Cuando conseguí acostumbrarme a la nueva situación, envié un e-mail. Te lo envié a ti. Sí, sí, a ti, no pongas esa cara. Era un e-mail muy emotivo, muy sincero, tal vez demasiado, pero qué más da. Nunca lo recibiste.

Me llegó un mensaje de esos, un Delivery Status Notification. Ponía que no habías leído lo que yo te había intentado decir.

Entendí que vivo en un lugar atemporal, es cierto. Un lugar en el que todo se queda sesenta minutos antes de cumplirse, sesenta minutos antes de ser realidad.

Un piso en Barcelona en el que se acumula todo lo que podría haber sido.

Lo que nunca será.

Ahora pulsaré "publish post", así, en inglés, y aparecerá este mensaje en pantalla. O no, quién sabe. Que tengas algo que decir no significa necesariamente que alguien esté dispuesto a escucharte.

15 comentarios:

martin dijo...

¿por qué discriminas los dos primeros párrafos?

errante dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Ficticio dijo...

Si te quitan los sueños te quedas sin la realidad que estos generaban, lo cual es una doble putada por que a parte de no poder dormir, no puedes vivir.

Al romper el ciclo sueño-vigilia entras en el limbo, que no es el palo del popular juego de las fiestas, sino el atemporal del círculo codicioso. La realidad paralela "A" fue que te casabas con Javier Mora y vivias con él, pero el destino es cruel y se burla de tí desvelandote que la realidad paralela sería la "B", Javier Mora se casa finalmente con Marta.

Los toreros muertos son ese clase de gropos de colores que hacen música para ellos mismos. Buen ejemplo de los que han alcanzado el circulo codicioso.

Por mor de la pérdida de la información empiezas por no demostrar todas tus posibilidades.

El nombre de los toreros muertos parece hacer referencia a la desligación del prejuicio español, lo cual está muy bien por que demuestra que para convatirlo, al prejuicio español, hay que no demostrar todas tus posibilidades, ó, dar poca idea de tus cualidades, de primeras.

Como casarse lo tenemos betado hasta incluso después de la muerte diremos que la realidad "A" pordría ser posible si no hubieras dejado escapar el alma por el desagüe de la bañera.

Pero volvamos a los nombres y digamos que por muertos conecction tenemos, 1 hora muerta en el limbo que todo lo deja sesenta minutos antes de cumplirse; los toreros muertos y los gratefull dead, que me enteré el otro dia viendo "pasados de vueltas" que en español se traduciría como "Los muertos" los primeros muertos, los muertos básicos, lo cual nos dice mucho de si el alma se crea en el nacimiento y es lo que hacemos de ella o nos llega y se va por su propia voluntad. Esto es por que sigo sin averiguar si es cierto que Courtney Love aparece en la portada de uno de sus discos, con 1 año, como hija del amor de los cabezas muertas que los seguian. Y la acabo de ver en una peli en la que vuelve a hacer el papel de jonky adelgazada por las drogas.

Está claro que si la foto te despistó, fue por que no tenias alma, si la hubieras tenido, la imagen no te hubiera robado el momento y eso es algo que un pecho, o una teta más sobada que un pasamanos, es capaz de apercibir sin problema...

Tengo la seguridad de que la emotividad y sinceridad con la que me ha escrito es reflejo de la amabilidad con la que se despacha.

El italiano "Salto mortal" acumula todo lo que podría haber sido y de echo, algo de eso fue en realidad, pero solo algo.

Traducción = no dominar el idioma, descubrimiento.

Seguiremos con la trampilla

Blasfuemia dijo...

Siempre hay alguien dispuesto a escuchar. Sólo es cuestión de encontrar la oreja apropiada.

eSadElBlOg dijo...

joder, pues yo a esa esquina de la Grande Place ni me acerco que a mi me dijeron que era para asegurar la fertilidad!
¿ya puedo leer el principio?

Anónimo dijo...

que pasa con los mora???? en mi instituto tambien habia uno, pero era jordi.. va de jotas. su ondulada melena hacia enloquecer a varias del instituto.. conmigo no pudo. En bruselas no te funcionó, te propongo otro lugar, por si hay más temas amorosos imposibles. Verona, en casa de julieta, hay una estatua suya en el patio, tambien dorada con uno de los pechos más brillantes que el otro. segundas opciones. tambien puedes dejar mensajitos amorosos en las paredes que leeran miles de cotillas personas, menos a la que va dirigida.
dudo que lo hayas pensado, pero no dejes de escribir.

humo dijo...

Nena, tomas cualquier párrafo del post y hay para una novela entera, qué desperdicio de temas, con lo que a mí me cuestan...

Luigi dijo...

Aún recuerdo la estúpida moda de los pantalones pitillo. ¡Que daño!

al dijo...

Comentarios varios (elige el que quieras, si quieres).

1. Si cuando te hicieron la foto hubieras dicho "patata", te habrías acabado enrollando con un tal Javi Patata.

2. Si al tipo del teléfono le hubieras dicho "aquí no mora Mora", te habrías quedado con él.

3. Mientras estaba leyendo la última frase, por los oídos me entraba la canción "Sin saber qué decir" de Ariel Rot.

4. Cuando estuve en Verona no visité la casa de Julieta, sino su presunta tumba. Parecía un abrevadero. (Menos mal que hacían descuento para estudiantes.)

5. Yo tampoco me llamo Javier.

vaderetrocordero dijo...

Me ha gustado mucho este post, muy buen análisis de las verdaderas razones que llevaron a Austrohungría a provocar la 1ª Guerra Mundial. ¿Es cierto que el Archiduque era negro? ¡No me lo puedo creer!

el llamado perdido dijo...

El alienígena es
el acolchado Manuel,
es como un pulpo sin piel
y siente como sin piel.
Se le oye en el water,
se le oye lamentarse:
no lo lograré,
no lo lograré.

Perdido en el tiempo fue
el acolchado Manuel,
es como un pulpo sin piel
y siente como sin piel.
Y no lo toques a él,
que es un pulpo sin piel,
sin piel ni ojos, sabes,
y ya es un poco tarde,
tarde ...

No lo lograré, no lo lograré, no lo lograré.

Estoy tan lleno de defectos que voy a estallar,
estoy tan lleno de defectos que voy a estallar.
Siempre lle... siempre llegaré tarde,
siempre lle... siempre llegaré tarde.

Y no lo toques a él,
que es un pulpo sin piel,
sin piel ni ojos, sabes,
y ya es un poco tarde.
Y qué le cuentas a él,
que es un pulpo sin piel,
sin piel ni ojos, sabes,
y ya es un poco tarde,
tarde...

No lo lograré, no lo lograré, no lo lograré.

el llamado perdido dijo...

Fernando Alfaro cantaba esto quizá por causa de una visita a la lavandería.

Quizá no se llamaba Manuel.
saludos.

oranyina dijo...

1. Como soy tan educadita (a causa de un tremendo lavado, ensuciado, aun no lo se, de cerebro en un colegio de monjas con un nombre tan largo que ni dan ganas de pensra en el)lo primero que hice fue llevar a cabo la orden del titulo del post Lo que me llevo a una sinrazon de la que aun no he salido y tuve que volver a leerlo.
Asi no se juega con las personas, oiga.


2. No se porque el post huele un pelin a colonia de tio y a lio de pantalones por todos ldos...


3. Me encuentro en la misma ubicacion desubicada, donde el portatil te regala una hora y la gente no sabe dar el cambio. Asi que podria llegar a entender el 1 y el 2 como efectos secundarios e esa nueva ubicacion...

Mel Alcoholica dijo...

Martin: No discrimino los dos primeros párrafos; al contrario, basta con intentar anular/olvidar algo o a alguien para que sea totalmente imposible conseguirlo.

Errante: En tu frase falta una polla, no?

Ficticio: Tú lo has dicho.

Blasfuemia: Yo, las orejas, me las como.

Esadelblog: No jodas, a ver si voy a tener un hijo sin saberlo.

Anónimo: Todo aquel que entraba en la fiesta de unos amigos recibía un número. Habíamos puesto unos bolsillos enumerados en una pared, a modo de buzón. También había papelitos en blanco, y bolígrafos. Tú sabías a quién dejabas tus mensajes, pero no quién te los dejaba a ti.

Humo: Las historias, incluso las novelas, siempre están más en quien las lee que en quien las escribió.

Luigi: Eso me hace pensar en una cosa. Esadelblog dice que la estatua dorada de la Grande Place era de la fertilidad, pero Javi, con esos pantalones, tenía que ser estéril. Por lo tanto... a ver si me enrollé con él sin saberlo!

Al: Pues mientras yo escribo esto suena 'Mi aventura espacial'. Y ahora, 'A cualquier otra parte'.

Vaderetrocordero: Tú que has trabajado en un bar, ¿crees que el Manneken Pis es un monumento al buen cervecero que sabe apuntar?

El llamado perdido: Sin duda, el tal Alfaro le da muchas vueltas a las cosas. Seguro que es un centrífugo.

Oranyina: Más que oler a colonia de tío, el post huele a tío sin colonia. Pero con una piel que sería imperdonable perder en una lavandería.

Mel Alcoholica dijo...

Al: Ahora suena 'La chica de plexiglás'.