martes, 5 de agosto de 2008

Casa

He venido de improviso. Ella no me esperaba, por eso la nevera estaba vacía. Antes he pasado por un chino y he comprado tres cervezas de lata. Me pregunto si, en chino, lata es rata.

En cualquier caso, incluso las cervezas saben raras cuando las compras en un chino. O lalas.

Estaba todo sin barrer; en el parqué, el polvo acumulado de una ciudad destripada. A veces me imagino Barcelona, pues eso, follándose a su cirujano con el vientre abierto. Eso es el polvo de una ciudad destripada. Y el cirujano, claro, cualquier político metido en urbanismo.

Las ventanas, medio cerradas. A ella no le molesta el calor tanto como a mí. Había olvidado regar las plantas, y el cactus se retuerce sobre sí mismo.

Puse el cactus junto al ordenador porque tengo entendido que, como el mar, absorbe los iones positivos (que, paradójicamente, son los malos). Si tu cerebro se traga esos iones, malo, te quedas lelo, con un pedazo de tumor del tamaño de las pelotas de Nadal. Por otra parte, si te tragas este cuento chino, pues no sé qué decirte. La verdad es que puse el cactus al lado del ordenador y fue adelgazando, y quedándose más y más chupado. Lo que me dio qué pensar y me puso en una situación comprometida. ¿Qué hacer?

¿Salvarle la vida al cactus y alejarlo de mi ordenador aun a riesgo de quemar mis neuronas? ¿O dejarlo ahí, presenciando cómo se consumía por mi culpa?

Estos días he llevado el ordenador conmigo, pero he dejado aquí el cactus, que se retorcía de nostalgia.

Por lo demás, todo estaba más o menos igual. Las putas palomas se han cagado en mis cedés. Y eso que los puse en el balcón para asustarlas. Las tuberías siguen apestando a barco en el fondo del mar. Tras la ventana se oye cómo alguien recoge los platos de la cena. Y si no fuera de noche, incluso podría ver al Señor Fregono barriendo su terraza.

En la puntita de la Torre Agbar, una corrida luminosa.

Ella sabe que no la he echado de menos. También sabe que la necesito, y que por eso la mantengo.

Le da igual si estos días los he pasado con otra junto al mar. Y también le da igual si a la otra le he dedicado un cuento que no le he dedicado a ella.

Ella, como en aquellos juegos de niños, sigue siendo el refugio. Después de un viaje tan largo como lo es el de los recuerdos.

13 comentarios:

vaderetrocordero dijo...

Joder! Ya es Navidad?

Pi dijo...

No la echabas de menos? pobrecita, cornuda y despreciada.

38 grados dijo...

en el fondo, las relaciones son como tu cactus, en algún momento de la vida nos pincha, pero nos gusta.

tequila dijo...

Los re-encuentros...
no te fies demasiado las casas son muy rencorosas y cuando menos te lo esperes...
Besos

Invisible dijo...

Sinceramente, el nombre de Agbar tendrá alguna razón que desconozco, lo que conozco es que las sílabas que comiencen en vocal y acaben en consonante...

Positrones y neutrones, el cactus no es el mejor amigo del tacto.

YO dijo...

Ahora entiendo lo de mi perico

Monseñor Senovilla dijo...

AGBAR: Aguas de Babilonia Residuales.

O Radiactivas, no lo tengo muy claro.

rotario dijo...

Me ha encantado!

mua!

Benjuí dijo...

Vuelves como te fuiste: sin avisar.
La gata está mosqueada, seguro.
Como el cactus: que sepas que las plantas se amoscan si no las mimas. Seguro que no le ha salido de las raíces absorber esa cosa que dices que absorben.
(Continúo leyéndote porque siento te pareces a mí misma si fuera joven hoy, aunque con más poderío).

Bambu dijo...

Sin duda salvate tú y deja al cactus que lleve una existencia con un fin tan noble como absorver los iones positivos del ordenador.

Echar de más es peor que no echar de menos

Un saludo!!

Musaranya dijo...

Wa, siempre que me paso por aquí disfruto muchimmo con tus publicaciones, y esta vez no ha sido diferente... pero por favor, si conoces de más trastos cotidianos de uso irremediable que deterioren sesos, no lo compartas de nuevo. Porque volveré a pasarme, y no me hará feliz saberlo :)

Buen verano!

Sharif Bujanda dijo...

Llamadas desde el pasado lejano... No me emociona mucho la idea, me gusta viajar ligero por la vida y por eso el pasado se queda ahí. Cuando llamo a otro continente me gusta decir que les hablo desde el futuro, ya sabes, por lo de los usos horarios, una llamada asi me gustaria más.
Saludos.

Anónimo dijo...

Plas, plas y plas. Aunque me suene a mi misma poco original, te aplaudo con fuerza...

Besos y reverencias.
sparklingdreams.motime.com