domingo, 23 de septiembre de 2007

El show de Trhumana

No sé si me esteréis viendo, pero me siento como un personaje de Sexo en Nueva York, y no me hace la más puta gracia.

Acabo de llegar de una boda. Hace exactamente una semana y dos días, mi ex compañera de trabajo me dijo: "Tengo una noticia: me caso". Creí que me daba algo. "¿Cuándo?", se me ocurrió preguntar. "El jueves que viene, pero la fiesta es el sábado".

Mi ex compañera de trabajo, además de ser mi ex compañera de trabajo, es una de mis mejores amigas. Y me dijo que hoy celebraba su boda, hace una semana y dos días. Me sentí traicionada.

Hoy ha sido un día duro (ver post anterior, y comprender la metáfora, porque no hay moraleja). Hoy ha sido un día duro, e ir a la boda ésa me daba mucho palo. Mi ex compañera de trabajo y una de mis mejores amigas me había prometido que no sería una boda al uso, sino una fiesta. Pero yo sabía que no conocería a nadie, o a casi nadie. Y no tenía ningunas ganas de hacer vida social.

Al final he ido a la fiesta con otras dos compañeras de trabajo, muy triste, porque lo que une Dios, el hombre lo separa al mismo tiempo. Y también porque el mismo día que unos se casan otros se dicen adiós.

Lo que diferencia una boda de una fiesta es la música. Y esa música era de boda. Camilo Sesto, Hombres G, Chayanne.

Además de la novia y mis dos compañeras acompañantes, sólo conocía a otra chica invitada. Y esa chica invitada llevaba el mismo vestido que yo. Un Adolfo Domínguez negro con las costuras marrones.

Entonces es cuando he empezado a sentirme como un personaje de Sexo en Nueva York.

Me he arrancado los tirantes para disimular, y he intentado no acercarme mucho a ella, para que los demás no se dieran cuenta de que íbamos vestidas igual. Pero, ¿cómo no iban a fijarse, si todos los invitados eran periodistas radiofónicos acostumbrados a radiografiar a sus entrevistados?

Encima, estoy tan despechada que me he medioenamorado del novio. Pero en realidad no me he medioenamorado de él, sino del enamoramiento que él profesaba hacia su mujer. De todos modos, me ha parecido muy guapo.

Lo malo de ser un personaje de Sexo en Nueva York es que te sientes como una hortera toda la noche. Pero lo peor de ser un personaje de esa serie es que esperas a que pase algo más.

No ha pasado nada más. Bueno, sí, que se ha acabado la ginebra, y he tenido que abordar el whisky. Quiero decir que no ha venido un príncipe azul a salvarme, ni he conocido al hombre de mi vida, ni he recibido una llamada alentadora. Nada.

Simplemente he pensado que todo el mundo se casa, que mi ex compañera de trabajo y su marido pegan mucho, que me cago en el puto Adolfo Domínguez, y que no tengo que ver más la televisión.

Eso ha sido todo. O casi. Justo antes de irme de allí, la madre de la novia me ha dado un ramo de ésos de centro, con una vela y flores, y piedras blancas, que pesaba un huevo.

Ahora mismo el novio debe estar pasando el umbral con mi ex compañera de trabajo y una de mis mejores amigas cogida en brazos.

Yo me he servido una cerveza con el vestido todavía puesto.

Mosqueada. Consciente, convencida... de que a esta noche le falta algo.

13 comentarios:

al dijo...

Míralo por el lado bueno: el ramo ese no te lo lanzó la novia, porque te podía haber hecho bastante daño.

Lo sé: soy un desastre dando ánimos. Supongo que por eso no me invitan a bodas.

Luigi dijo...

La comprendo, pero créame si le digo que podría haber sido mucho peor.

A la última boda a la que asistí, pusieron a Georgi Dan y Los pajaritos. Fue espeluznante.

Para colmo de males un tipo llevaba la misma corbata que yo, y eso que soy muy rebuscado escogiendo las corbatas, especialmente para festejos -usualmente de Versace y cantonasquemueres-.

Afortunadamente logré "tropezar" de forma accidental con él en la pista de baile y desparramar mi copa de Bayleys -que no bebo- en su clónica corbata.

No dude en utilizar esta astuta argucia la próxima vez. No hay que tener piedad, que en la serie que comenta tampoco la tienen.

Ficticio dijo...

"El final del cuento de hadas", es el título de un rap que no es muy bueno pero el título viene el pelo.

Hace y muchos años quise montar el club de fans de Sexo en New York pero como no recibí apoyo institucional no continué.

Lo del show de trhuman que es un trhumano fue la ostia por que salían las escenas en las que todo el que estaba viendo el programa recordaba cada uno de sus hitos personales a traves de las vivencias de Trhuman, el promer beso, la primera decepción, las calabazas, una recopilación de imágenes en las que nos humanizamos, se siente la sensación de "comunidad" por que todo ponian la misma cara de sincera alegria, jajaja. Infinita tristeza. Hantes ya se había intentado con la peli de "Ed TV" pero lo perfeccionaron con Trhupan, aunque Woody Harrelson en Ed Tv es un mito.

Abre la caja de pandora

vaderetrocordero dijo...

Es decir, que la música de boda es música de orquesta. En la última boda que toqué me tuve que bajar del escenario corrinedo en busca del baño: a los músicos nos sirvieron para cenar lo que los invitados habían tenido para comer.

Buscando música para la mía he descubierto a Cat Stevens. Pero de seguro que van a sonar los Ramones.

Mel Alcoholica dijo...

Al: el colmo del ramo de centro es que me recuerda lo horteras que son las bodas en la mesa del comedor.

Luigi: el colmo de la selección musical fue poner 'Freedom'. Respecto a la idea del Bayleys, la idea no está mal, pero dudo mucho que esa chica se hubiera quedado desnuda. Lo cual, por cierto, habría animado la fiesta.

Ficticio: el colmo de Sexo en Neva York es que tenga (o intentara tener) un club de fans.

Cordero: Cat Stevens es el colmo. Y voy a poner el disco ahora mismo.

Un consejo a todos: no os caséis ni muertos, porque acusarán a vuestras parejas de necrófilas y no vale la pena.

Ficticio dijo...

Jajajaja, es que eso maas que frivolidad sería, estado de glammmourrggg.

Cásate, casate, en una casa de cristal, no lo se, se podría probar como se casan los cuáqueros.

Por cierto, es Yusuf Ismal

Saludos

La Haine dijo...

jajajaj
justamente ayer comentaba con un amigo q a veces me siento una de las de sexo en nueva york.. me ha encantado esta entrada :)

capitannombrete dijo...

No es una serie que me guste. Yo nunca me he sentido como uno de los tipos que se tiran a las tipas de sexo en nueva york. Y sino puede identificarte con los personajes un cuento deja de tener gracia.

Luigi dijo...

Cachis con la discriminación positiva. ¿Los chicos se pueden quitar la corbata, pero las chicas no se pueden quitar el traje?

Zebedeo dijo...

Lo mejor de la boda es precisamente la excusa que te da la música para emborracharte, escuchando semejante música ¿quién no se emborracha?

¿Le has dado al whisky? Yo no podría, sólo traiciono al vodka con un amigo suyo que se llama ron y con mi inseparable rubia que se lleva muy bien con el vodka.

oranyina dijo...

Faltaba algo si: un rollo psico-esquizofrenico de una noche mientras tu ''follamigo'' le tira los trastos al novio, todo eso para darte cuenta d q realmnte eres lesbiana y te has enamorado de la madre de la novia, q al darte el ramo, corresponde secretamente a tus sentimientos y de todo eso, coges y haces un articulo que vas leyendo en alto mientras lo recuerdas todo, tendida en la cama con tu vestido arremañado y una copa d vino que eso de la cerveza ha sido demasiado grunch.

Mel Alcoholica dijo...

Por favor! Que algún guionista fiche a Oranyina pero YA!

Monseñor Senovilla dijo...

Las bodas ya no son lo que eran.

Las de Canaán, aquellas sí que eran buenas. Y al novio, ni agua.

Por cierto, una revelación (se me había traspapelado, y ya ni me acordaba):

LA CONGA LA INVENTÓ CRISTO CON EL PORRÓN.

Riau riau.

Perdón, es que me he puesto nostálgico.