sábado, 2 de junio de 2007

La maldición de Damián





Mi primo acaba de llamar por teléfono. Ésta ha sido la conversación:


Él: Hola, prima, ¿qué estás bebiendo?
Yo: Pues una sidra, porque la nevera se ha tragado hasta la última cerveza que quedaba. Y la verdad es que está bastante asquerosa, pero qué le vamos a hacer.
Él: Ya, bueno, yo también voy a tragarme una boda mañana.
Yo: Hostia, pobre, qué coñazo. ¿Y quién se casa?
Él: Pues yo. Pensé que ya te lo había dicho. De hecho, pensé que te había pedido que te encargaras del pregón. Es más: pensé que ya lo tendrías escrito.
Yo: ¿En serio pensaste todo eso?
Él: No, qué va. Pero creí que se te habría ocurrido. Como tienes tanta iniciativa...
Yo: Buf, últimamente he iniciado muchas cosas, pero no he acabado ninguna. Y ya sabes que ir a bodas va en contra de mis principios, así que ni siquiera puedo iniciarme en eso. No sé si me entiendes.
Él: Si no te cuesta nada. Además, también tienes imaginación. ¡Le enseñaste a mi hermano de siete años cómo se lían los porros con un papel del extracto del banco y los cuatro yerbajos que encontraste un parque infantil!
Yo: Intentaba educarlo. El porro salió tan malo que nunca más se acercará a las drogas.
Él: La verdad es que no fuma.
Yo: ¿Lo ves?
Él: Ahora le da a las pastillas. Dice que le saben como las mujeres; a nada.
Yo: No puedo estar en todo. Además, los maricas son más felices.
Él: Tiene once años.
Yo: Por lo menos no es pederasta. Y once años son un montón. A ver si te vas a sentir viejo cuando queden once años para que te mueras.
Él: No entiendo lo que quieres decir, pero suena filosofante. Bueno, tía, ¿te animas o no?
Yo: Prima.
Él: Dices, qué se yo, que soy tu primo preferido, que soy la hostia, que te pone muy triste que me case... cosas de ésas que emocionan tanto. Es que si mi futura mujer no se emociona, no mojo.

Yo: Menudo palo de tía, no?
Él: Un poco. Por lo visto sólo se excita cuando llora, pero las hay peores que sólo se excitan cuando las tocas. Además, tiene buenas tetas.
Yo: Ya. Tiene tanto pecho que se lo toma todo a pecho.
Él: Más o menos.
Yo: No será de ésas que tienen el clítoris en los lacrimales. Leí en una Superpop del año 86 que había algunos casos en Oklahoma.
Él: No, su caso es casi único. Sólo han encontrado otro en Singapur. Resulta que tienen el Punto G en las fosas nasales, y únicamente consiguen ponerse a cien cuando moquean. Así que puedo resfriarla o hacerle llorar.
Yo: Y prefieres hacer que llore.
Él: Los resfriados son contagiosos.
Yo: ¿Y cuándo dices que te casas?
Él: Mañana a las doce. Te vienes, lees tu pregón, me dejas como un rey y bebes lo que quieras. No hace falta que te vistas de putón ni nada, porque toda la gente será de la familia.
Yo: Coño, pero es que no estoy nada inspirada. La sidra ésta no tiene sustancia. Además, la impresora se ha quedado sin tinta, y no querrás que lleve el texto escrito a mano. Que queda supercutre y me salen callos en el dedo anular.
Él: Pero tía!
Yo: Prima. Y estás haciendo el primo conmigo.


Al colgar, me he quedado un rato pensando: ¿Qué sé yo de mi primo Damián? Una vez estaba cambiando la bombilla del pasillo, subida a una silla, y el muy cabrón vino con su puto triciclo y me tiró al suelo. Tuvieron que ponerme puntos en la frente, y el muy hijodesumadrequeesmitía me llamaba Unicej. También recuerdo la vez que meó en un botellín de cerveza y se lo dio de beber a la abuela. La pobre, como no quería que la llamáramos pija, no se quejó de que estuviera caliente; peor lo pasaron en la guerra. Así que se la bebió entera.


Si no recuerdo mal, a mi primo le abdujeron unos seres extraños que se hicieron pasar por hinchas del Athletic de Bilbao y le obligaron a presentar el Abdominator durante un montón de madrugadas en el Teletienda. La cosa no le fue tan mal, porque ahora reparte dinero por la pequeña pantalla cuando casi todo el mundo duerme. Primero te pregunta cosas como: ¿Cómo se llama la torre que hay en París? Y si no contestas Pisa, te dice: Elige un número del 1 al 10. Y si no contestas 17, le da la vuelta a un cartón y se pone a gritar: Premioooooooo, has ganado 35 euuuurooooooooossss!!!! Mientras tanto, en la parte inferior de la pantalla indica: "llamada a 2,85 euros el segundo transcurrido", o algo así.


En fin, la justicia universal todo lo abarca: mi primo se casa mañana. Ahora sólo tengo que pensar en algo que pueda decir delante de toda la familia.

9 comentarios:

oranyina dijo...

Solo por lo de Unicej ese primo se merece un buen pregón o discurso, o toma de inicitiva (porque ya hay que tener de eso para casarse...)o lo que tu quieras, pero escribe algo para el pobre chaval.
Aunque sea breve (son los mejores escritos. Ayer tuve que ir al Juzgado a ''responder por escrito un cambio de medidas'', que ya me dirás tu que de malo tiene mis medidas, y les dejé un Post-It puesto en la Sentencia que ponia ''HIJO DE PUTA(que es mi abuela)'' breve, conciso, claro...)
Sigue mi ejemplo: USP (Unique Selling Porposition)

Para, creo que voy a vomitar dijo...

Y en la boda en vez de repartir puros repartirá porros de extracto de banco... Ya verás.

El detective amaestrado dijo...

Una boda es el mal comienzo de algo que podría haberse evitado. Pero casi lo peor del matrimonio es la celebración

Galahan dijo...

Podrías hacer el discurso como su programa:

"¿Quienes se casan hoy? Venga! Manda tu SMS y participa!" y te sacas unas pelillas.

Al que acierte, le enseñas 2 cartoncitos y si no dice "el tercero" le dices ¡premioooo, te ha tocado pagar una ronda para celebrarlo!"

Y ya.

O no.

O yo que se, que aún es pronto y no me he despertado...

Zebedeo dijo...

Pobre Damián, casarse. La justicia divina es implacable, ahora pagará por todos los males que ha hecho. El último pedirte que escribieras algo para su boda, aunque te lo compensa dándote con una licencia 007 para beber lo que quieras.

¡Salud!

al dijo...

Siempre puedes recurrir a los clásicos:

P'arriba,
p'abajo,
pa'l centro
(…)

James Joyce dijo...

Todo un reto lo de tu primo. Cada vez que la quiera poner a tono... jajaja.

Dios dijo...

Woaaaaa!! no te hago un comentario sobre este post y sobre tu primo...pero si te lo hago sobre el blog (del cual lei mucho pero no todo porque tengo sueño)

EXELENTE!!!!!!!!!!!
FELICITACIONES!!!!!

me veras mas seguido por aqui...brindo por tu blog

Mel Alcoholica dijo...

Superada la boda con la que acaban todas las historas de amor (o superada la boda que acaba con las historias de amor):

Oranyina: Escribí para mi primo. Recordé su pasado de mocoso (ahora la mocosa lujuriosa es su mujer) y me metí con el sector de la medicina ante un auditorio de médicos. Sin estetoscopio.

Arcadas: En la boda se repartieron hostias. El cura se sentó en nuestra mesa, y le decíamos: "Padre...". Respondió: "Podeis tutearme". Así que le llamamos papá.

Detective: Aquél fue el día más maravilloso en la vida de ella. Él se desenamoró de ella en el mejor día de su vida. Lo positivo es que no se dio cuenta.

Galahan: Hice algo parecido: di el e-mail de otro primo que tengo, guapo, con piso propio, un buen trabajo, etc. Hubo premio. No necesitó consultar su bandeja de entrada para conocer a la que sin duda será su mujer.

Zebedeo: Lo mejor de las bodas es todo lo que has olvidado gracias al alcohol.

Al: ¿Clásica yo?

Joyce: Mientras escribo esto, hago bicicleta estática, y me cuesta mucho hacer actividad física y psíquica a la vez, lo siento.

Querido Dios: Sabía que contactarías conmigo. Soy una santa. Bendíeceme, oh, señor.